El viento no pudo conmigo…Vig-Bay 2016

Ani Vig-Bay 2016

Son las 7h15 de la mañana del día 10 de abril. Al levantar la persiana, el panorama no pudo ser más
desolador: lluvia a dolor y viento que daba miedo. ¿Cómo podría yo plantearme siquiera correr 21
kilómetros con éxito con semejante tiempo? En ese momento lanzo una duda en el whatsapp del
club: ¿malla corta o larga? ¿camiseta de manga larga o manguitos? Una lluvia intensa podría
dejarme las piernas heladas todo el camino… y el viento podría ser peor.
Tras un minuto en la calle… ¡¡¡¡¡el diluvio!!!!! Todos resguardándonos como podíamos, debajo de
dónde fuera para no mojarnos. En ese momento me asalta la duda… ¿me pongo en la salida? No lo
tenía nada claro, pero tras parar la lluvia, decido echarle ovarios y meterme en el cajón.
Suena el himno gallego (se me pone la carne de gallina), y tras finalizar… cesa la lluvia.
¡¡Milagro!! La serpiente multicolor va avanzando por la Avenida de Samil y me lleno de
ambientazo total. ¡Incluso aparecía el sol! Vamos acabando el tramo cómodo y empezamos los
cuatro kilómetros más duros orográficamente hablando: la subida a Canido y la larga cuesta de
Mide. Poco a poco va estirándose el grupo de cola y llega el avituallamiento del kilómetro 5. Cojo
mi botella, la abro y bebo a sorbos tranquilamente, incluso caminando unos 100 metros. Llegado el
kilómetro 6, empieza la bajada hacia Praia América en un recorrido cómodo y un ritmo tranquilo.
El viento es molesto, de cara toda la carrera, y se hace más patente a medida que perdemos el
resguardo de las casas. En el kilómetro 10 abro un gel y me lo tomo, me quito el chubasquero y bajo
ya al núcleo urbano de Nigrán. En ese momento llevo 1h11 de carrera y me encuentro bien, con
ganas de correr, en un grupeto de 3 o 4 corredores que nos vamos adelantando sucesivamente.
Ya en Praia América, nos encontramos con el viento en su esplendor. Rodeamos el pabellón y
enfilamos hacia Monte Lourido. Ahí ya hace complicado el correr, sobre todo hasta llegar al
kilómetro 15, camino otros 100 metros para coger fuerzas, ya que no avanzo. En el avituallamiento,
recojo una botella de agua, no la abro y me adentro en Monte Lourido. Miro por segunda vez el fore
en toda la carrera: 1h49, mejor tiempo que en Oporto, satisfacción porque no vamos mal de piernas
y de fuelle.
Finaliza la subida y ya llegando al 16, abro el segundo gel y bebo agua a sorbos. En ese momento
me adelantan dos chicos y una chica, que me animan a seguirles. Acabo de beber y me lanzo en la
última bajada antes de llegar a Ramallosa. Suenan gaitas que me emocionan y me encuentro en el
punto en el que Mazoman me noqueó hace 3 años: subida antes del puente.
Allí me anima el público y yo, con el subidón de las gaitas, sé que Mazomán no me va a pillar. Subo
con brío y cruzo el puente de Ramallosa, kilómetro 17. Comienza a llover con ganas, aunque ya
cuando llevas más de dos horas corriendo ya te da igual.
En las calles de Baiona, a falta de un kilómetro, no dejo de sentir los aplausos del público y que los
corredores que volvían de meta. Las piernas están más cansadas, la cadera izquierda y la rodilla
derecha me duelen, pero no dejo de adelantar a algunos corredores hasta la misma recta de meta.
Veo 2h35 de tiempo oficial y aprieto el paso para entrar en meta: 2h36h06 de tiempo oficial,
2h33:46 de tiempo neto, tres minutos más que hace tres años, pero con la satisfacción que haber
corrido casi toda la carrera salvo unos 300m, sola, sin rendirme y centrada en pasarlo bien, a pesar
del viento reinante.
Tras una rica ducha, animada comida con los compañeros de RunningParaTodos.com y a disfrutar
de la tarde en Vigo, antes de regresar a Ponferrada el lunes.
Sólo me queda agradecer la labor de voluntarios, del público animoso y de los fotógrafos, que
salieron a pesar del día desapacible, y a título particular: a los compañeros runners de mi club y a
los amigos por los ánimos en los momentos más inseguros, a Alex Martínez (nuestro gran
entrenador) por conocerme mejor que yo misma por sus entrenos y sus desvelos, a mi familia,
porque han sido pacientes a la hora de aguantarme en este largo tiempo desaparecida (con tantos
entrenos y sin apenas tiempo), y a aquellos que, estéis donde estéis, en las nubes, no dejáis de mirar
por este cerdito que el domingo sí voló.
Todos habéis sido el motor para seguir zapatilleando a lo largo de tantos kilómetros. Gracias a
tod@s! 🙂

Ani_Medalla_Vig-Bay 2016

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